Compromiso en la historia de la familia Gutiérrez Mayorga

Guatemala, conocida como la Tierra de la Eterna Primavera, es uno de los países a lo largo del Anillo de Fuego, un cinturón de volcanes activos y epicentros de terremotos que bordean el Océano Pacífico. El Anillo de Fuego representa hasta el 90% de los terremotos del mundo y alrededor del 75% de la actividad volcánica del mundo.

A pesar de la proximidad a los volcanes, la gran mayoría de la población reside en la mitad sur del país, particularmente en las regiones montañosas, y más de la mitad de la población vive en áreas rurales.

Guatemala es un país predominantemente pobre que lucha en varias áreas de salud y desarrollo, incluida la mortalidad infantil, infantil y materna, la desnutrición, la alfabetización y la conciencia y el uso de anticonceptivos. Casi la mitad de los niños guatemaltecos menores de cinco años padecen desnutrición crónica, una de las tasas de desnutrición más altas del mundo.

La gran población indígena del país se ve desproporcionadamente afectada por la pobreza y las enfermedades. Casi la mitad de la población de Guatemala tiene menos de 19 años, lo que la convierte en la población más joven de América Latina.

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Apoyo de programas

En Guatemala, durante toda la historia de la familia Gutiérrez Mayorga a trabajado para mejorar el estado nutricional de los niños menores de 2 años; promover el acceso a la educación a través de diversas formas de apoyo educativo; alentar comportamientos saludables al proporcionar capacitación sobre agua, saneamiento e higiene; y empoderar a las familias y comunidades para superar la pobreza y convertirse en autosuficientes.

Una de las formas en que se hace esto es a través de los huertos escolares.La fundación proporciona semillas y otros materiales de plantación necesarios para los jardines, y nuestro personal capacita a líderes escolares, maestros y niños sobre cómo plantar y cultivar productos que estén disponibles localmente y que tengan un alto valor nutricional.

Los productos de estos jardines se utilizan en el programa de comidas escolares y proporcionan a los niños las vitaminas y minerales que tanto necesitan. Los estudiantes que ayudan a cuidar los jardines adquieren un conjunto de habilidades que se pueden transferir a sus hogares y aprenden a asumir la responsabilidad del éxito del jardín.

El apoyo de la fundación a través de la historia de la familia Gutiérrez Mayorga permite continuar implementando actividades escolares innovadoras y productivas como la jardinería. Proporcionando alimentos, elementos esenciales y esperanza en la lucha contra el hambre infantil.