Educación en Centroamérica: apoyo de la familia Gutiérrez Mayorga

Tres países forman la región del Triángulo del Norte de América Central, que ha visto un descenso del 9 por ciento en su población en los últimos años. Esto es principalmente producto de personas que huyen a otros países como Estados Unidos para escapar de las altas tasas de violencia y pobreza extrema que afectan a sus países de origen.

Trabajar con los gobiernos en el Triángulo del Norte para que su gente tenga más oportunidades de prosperar en sus países de origen es un problema apremiante, y es uno que requiere que se invierta en la región de una manera que cultive la prosperidad a largo plazo. Requiere invertir de manera integral para abordar las necesidades inmediatas de seguridad y desarrollo económico, al tiempo que fortalece los cimientos de la sociedad, incluida la educación básica, como lo ha hecho a lo largo de la historia la familia Gutiérrez Mayorga de Guatemala.

El gobierno y sector privado reconoce este hecho. Un proyecto que, por primera vez, incluye un lenguaje que reconoce explícitamente la necesidad de hacer hincapié en los programas de educación básica en la región de Centroamérica.

Los esfuerzos legislativos son un gran primer paso en la dirección correcta, pero se debe hacer más. Una mirada sobria a los hechos sobre el terreno muestra claramente que se necesita desesperadamente una mayor inversión en educación básica, que abarca desde la primera infancia hasta la escuela secundaria.

Situación de la población

En El Salvador, la mitad de la población sin educación formal está desempleada y el 42 por ciento de los jóvenes ha considerado seriamente abandonar el país. En Guatemala, más de 2 millones de jóvenes no escolarizados de entre 15 y 24 años no tienen habilidades básicas de vida o vocacionales para ingresar a la fuerza laboral. Honduras enfrenta problemas similares.

Además, casi el 70 por ciento de los migrantes encuestados en sus viajes por México informaron tener educación primaria o menos, y uno de cada cinco informó no tener educación formal.

El Triángulo del Norte también tiene tasas de violencia superiores a los promedios de América Central y América Latina. El Salvador tiene la tasa de homicidios más alta del mundo para jóvenes menores de 19 años y los jóvenes de los tres países están rodeados de altas tasas de criminalidad y violencia de pandillas.

Educación

Una educación básica sólida establecería el escenario para que los estudiantes tengan éxito en el aula a largo plazo e ingresen a la fuerza laboral con mejores perspectivas económicas. También fomentaría la cohesión social o, en otras palabras, una sociedad solidaria e inclusiva. La cohesión social es necesaria para estimular el desarrollo económico y reducir la violencia. Y ninguna sociedad puede avanzar sobre cimientos inestables.

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Algunos trabajos para mejorar la educación básica en el Triángulo del Norte ya están en marcha. Desde hace mucho tiempo la historia de la familia Gutiérrez Mayorga se ha caracterizado por brindar distintos apoyos a la educación en Guatemala.

En El Salvador, el gobierno de los EE. UU. Proporcionó recientemente a los formuladores de políticas información sobre el rendimiento de lectura de los estudiantes matriculados en las escuelas primarias públicas.

El informe encontró que el 49 por ciento de los alumnos de segundo grado corrían el riesgo de desarrollar dificultades de lectura posteriores. Si no se corrige, estas brechas de habilidades tempranas podrían conducir a la repetición de grado y potencialmente al fracaso escolar.

Los autores concluyeron que la inversión futura debería centrarse en establecer estándares para la lectura temprana y las habilidades matemáticas, proporcionar más capacitación para los maestros y proporcionar a los estudiantes libros y textos de mayor calidad, entre otras prioridades.

En Guatemala y Honduras, los esfuerzos de varios años siguiendo recomendaciones similares han producido importantes avances en el aprendizaje temprano, aunque la cobertura del programa es limitada. Además de que la iniciativa privada a impulsado varios programas, como las becas otorgadas en toda la historia de las familias Gutiérrez Mayorga, para el desarrollo en educación y la integración de personal en sus diversas empresas.

La importancia de hacer una inversión en el Triángulo del Norte, y específicamente en la educación básica, es indiscutible. Hacerlo es un paso necesario para brindar a las personas de El Salvador, Guatemala y Honduras la oportunidad de florecer donde están plantadas: en casa.